¿Por qué mirar al frente? ¿Por qué mantener el cuello erguido en esta vida? ¿Por qué seguir luchando, incluso cuando ni siquiera hay algo que recompensa el esfuerzo? ¿Por qué seguir sufriendo, seguir cargando con el castigo de la frustración, el dolor, el cansancio del pelear? ¿Por qué?
Yo no lo sé, por eso lo pregunto. Muchas cosas en esta vida te hacen plantearte esa pregunta, "¿por qué?". Suena todo muy místico, sí, pero es cierto, hay una serie de momentos en nuestra vida que te llevan a preguntarte sobre las cosas, sobre su origen, sobre su causa, que te llevan a plantearte si de verdad lo que estás haciendo merece la pena, si de verdad te da tanto como promete. Sí, sí, sé que podrás pensar que estoy loco, o que hoy estoy más reflexivo de o normal, pero, en fin, todo lo que escribo tiene su lógica y su motivo. Y esto, aunque ya viene desde mucho tiempo atrás, está haciéndose cada vez más fuerte desde hace unos meses. ¿Crisis de la madurez? Por Dios, no, o al menos eso espero. No quiero que ahora ya que tengo la edad "suficiente" para ser reconocido en esta sociedad como alguien que tiene palabra, me venga una crisis.
Pero independientemente de todo ello, es cierto, muchas veces me pregunto. como todos, si merece la pena lo que estoy haciendo. ¿Merece la pena seguir luchando por algo que ves imposible, o que ves que no te conviene, o que no es para ti? ¿Merece la pena seguir sufriendo por algo que aunque todo el mundo comente y algunos afortunados tengan, siempre, y siempre es siempre, en tu experiencia lo único que hace es jugarte malas pasadas? Y sí, con esto último me refiero al amor, o a como lo quieras llamar. ¿Realmente merece la pena luchar por un imposible? No, o al menos eso he descubierto yo este verano.
Dios, sé que no paro de hablar de este verano, ni hacer referencias a lo doloroso y triste que ha sido, pero es que en verdad me ha marcado demasiado, me ha hecho mucho daño (alguna alegría también ha habido), me ha derrumbado, tanto que hasta hace casi un mes seguía tirándome en la cama, perdiendo el tiempo por las tardes y destrozando mi vida estudiantil. ¿Quién sabe, quizá ya me esté recuperando? Al menos, lo estoy intentando y algunos frutos he cosechado.
Pero mi verano no es una historia de esas que interese mucho, de esas adornadas con literatura de la buena, de esas historias que por llevar un nombre, engancha, o que por estar firmada por tal persona, ya es famosa, no, mi verano, mi vida, no es plato interesante para nadie, sólo para mí, y en cierta medida, eso está bien. Quizá cuente algo más sobre mi verano, pero hoy no podrá ser, tendrás que esperar a mañana, o quizá a la semana que viene, ¿quién sabe?
(P.D. Ya le estoy cogiendo gusto a eso de escribir en segunda persona, creo que voy a continuar así, sé que suena raro o loco, pero me gusta).
No hay comentarios:
Publicar un comentario