Y yo realmente no sé por qué ni cómo se me ha ocurrido la idea de retomar el camino de los blogs, la verdad es que hace bastante tiempo que no escribo y menos para después publicarlo, pero, ¡qué demonios! ¡De perdidos al río! Que aunque escribir cueste y a veces pueda parecer aburrido te ayuda a estimular la cabeza y de paso a poner en claro las ideas que tienes en mente. Cuando escribes, vas sacando de tu cerebro todas y cada una de las opiniones, pensamientos, sentimientos; que juntos, pueden llevarte a la desdicha, porque ¿quién en su día a día no tiene un momento en el que desearía mandar todo al traste por una simple acumulación de ideas y preocupaciones? Pues aunque no lo creamos, es así, el escribir te ayuda a deshilachar la maraña de la cocorota.
Pues bien, dejando a un lado este monologo al estilo "charleta de profesores" o "prólogo de un club de lectura", vamos a ello, con lo más difícil, proyectar todas tus ideas en una pantalla. Ya os digo que yo no soy nada ordenado, me gusta improvisar, la naturaleza, el ímpetu, el instinto, sobre todo si uso esto como vía de escape.
Principalmente escribo por un motivo, enfrentarme a mí mismo, hablar con mi interior y poner en claro cosas que me atormentan, me hacen feliz o incluso incomodan. No pretendo ni dar la tabarra a nadie, ni que nadie me siga por detrás leyéndome continuamente no, yo no soy de esos, que de literatura barata, pobre y comercial ya está llena la Fnac.
Uso esto como un tablón de desgaste, para desgastar todo aquello que tengo encima, para lubricarlo bien en el trance de mi día a día y que así fluya mejor. Pues bien, está comprobado que hay momentos en tu vida en los que enfrentarte al blanco mortecino de una publicación vacía puede ser una opción mejor a desahogarte con alguien. Y eso es porque tenemos una tendencia natural a ser más nosotros mismos cuando no tenemos que dar cuentas de nuestros actos a nadie, cuando no hay nadie que nos juzgue. Muchas veces es el papel el mejor diván donde llorar, y poco a poco, lo vas aprendiendo.
Y diréis que estoy loco, y os digo, pues que sí, muy loco, es lo que tiene el vivir mi vida. Aunque, realmente no sé por qué estoy dirigiéndome a alguien, si ni siquiera alguien lo leerá. Bueno, sea lo que sea, voy a terminar que no tengo mucho que decir en esta entrada.
P.D. Si vas a estar todo el rato comentando tus actos y justificando tus imbecilidades, mejor no dedicarte a escribir un blog, dedícate a los churros que al menos aprendes repostería. Adiós.
No hay comentarios:
Publicar un comentario